Enfermedades del casco del caballo

© 2018 Luis Miguel Urrechu

 

¿Sabías esto?


El nombre de Villano se ha aplicado ocasionalmente a los andaluces modernos, pero al principio se refirió a los caballos pesados, cruzados de las montañas al norte de Jaén.

Alcance de herraduraLa mayoría de las enfermedades que padece el caballo en los cascos las adquiere en nuestras cuadras. Deben atribuirse al mal método o poco conocimiento con que se les hierra.

La profesión de herrador requiere estudios que pocos hacen. Exige un grado de destreza, de finura y de prudencia tan grande, que el que no tenga estas cualidades inutilizará a cuantos caballos caigan en sus manos. Todo caballo mal herrado enfermará de los cascos.          

Aseo

Es un abuso tener a los caballos con los cascos siempre en fianzas o sobre estiércol. El calor de éste reseca los cascos, les priva de una parte de su saúco, hace que la tapa se desprenda del saúco y se quede fofa y sin sustancia. Y si esta costumbre es tan perjudicial, ¿qué diremos de los que dejan que el estiércol llegue hasta debajo de las manos sin cambiarlo o barriéndolo mal?

¿No es lógico que fermente y exponga a las ranillas a la putrefacción?

Sólo la víspera de llevarse el caballo a herrar se le debe poner en fianzas para ablandarle algo los cascos y que trabaje más fácilmente el herrador. Y sólo la buena herradura es la que conserva el casco. No el estiércol ni otras zarandajas que se gastan.

Jamás debe dejarse estiércol en las caballerizas, ni en su vecindad o cercanías. Sus emanaciones corrompen el aire, y es muy nocivo para la conservación del caballo.

La caballeriza debe estar muy ventilada. En un pequeño recinto, como el que suelen tener las cuadras, pronto está el aire impregnado con las exhalaciones de los animales. Para purificarlo y que respire el caballo aire saludable, es preciso renovarlo sin cesar.

Enfermos…

El cuarto es una solución de continuidad que se advierte en la tapa del casco. Aparece hacia atrás, en el lado de adentro o el de afuera. O por decirlo mejor, en la cuarta parte del casco, de donde le viene el nombre. Cuando esta solución no rompe más que la tapa, se llama cuarto simple. Cuando penetra interiormente, contundiendo el saúco, y en términos de verterse sangre por ella, se le llama cuarto compuesto.

La mucha sequedad del casco, y más que nada, una herradura mal puesta y estrecha, es la causa de esta enfermedad.

El hormiguillo es una especie de carcoma o polilla que destruye el saúco hasta verse por la tapa. Procede de contusiones, que la ponen como un pedazo de madera apolillado.

Los ceños son unas desigualdades en forma de cordones que circundan el casco desde un talón a otro. Regularmente anuncian mala calidad del casco. Otro tanto de lo que se ven por fuera, crecen los ceños por dentro, comprimen las partes blandas dentro del casco y causan dolor al caballo.

de tantas…

La raza es lo mismo que el cuarto, con la diferencia de que éste sale en las manos, y aquélla casi siempre en los pies. Se distingue en que el cuarto se abre en un lado, y la raza es una rotura que se forma en la delantera del casco, empezando de la corona. La raza es más común en el ganado mular.

Los sobrepuestos son una enfermedad que no debería conocerse. Ni la del cuarto, si no hubiera herradores malos. El sobrepuesto se forma siempre que, ahuecándose los candados o pulpejos, se llegan a cerrar y a estrecharse. El uno cruza o carga sobre el otro, y deja no sólo imperfecta la mano, sino dolorida y sin firmeza.

El higo u hongo es un saliente de carne que se hace en las ranillas. De naturaleza cancerosa, es muy peligrosa y larga de curar cuando tiene mucha profundidad.

El recalentamiento o escalentamiento que se hace en las ranillas, es una úlcera de la que destila un líquido espeso y fétido. Los pies del caballo están más expuestos a padecerlo que las manos si no se tiene aseado su sitio de estiércol u orines, que causan una putrefacción.

… y tantas cosas.

La espundia es una carnosidad esponjosa, de donde toma el nombre. Es igualmente blanda y porosa. Tiene poca raíz, y se forma en las ranillas, en cuya parte viene a ser el higo u hongo. Sin embargo se nota con más frecuencia desde el menudillo para abajo, y en tiempo de verano.

Los empeines salen en la corona del casco. Cuando se nota en ésta el pelo erizado y cierta caspa y líquido espeso que destila, son señales seguras de esta enfermedad.

El gabarro se forma en las partes laterales de la corona y la cuartilla o sobre los pulpejos. Se manifiesta por un tumor y una úlcera dolorosa que hace cojear al caballo. Por lo general sale en los pies.

Si no afecta más que a la piel, se llama gabarro simple o aguaja, y no es de gran peligro. Pero si ocupa alguna porción tendinosa de esta parte, se llama gabarro tendinoso. Y si se manifiesta cerca de la corona, sobre uno de los talones, acometiendo el cartílago lateral, se le dice gabarro coronado o cartilaginoso. En ambos casos deben temerse fatales consecuencias.

El galápago es una rotura transversal que se nota en la parte delantera de la corona del casco. Con una excrecencia de carne callosa que tiene algún parecido con la cabeza de una tortuga.

caballos romanos¡Cuidado con esto!

El alcance se manifiesta en los talones por una contusión o llaga superficial. En este caso se llama alcance simple. Pero si los tendones han padecido y hay cojera, se llama alcance sordo. Y si se extiende por la corona del casco, se le dice alcance coronado o de la corona. Normalmente se produce por darse el caballo con el pie un golpe o alcance en la mano.

Desarado se dice cuando en la corona se despega el casco entero o una parte de él. Corre por entre el borde de la corona y el pelo una materia viscosa y purulenta.

La escarza es una apostemilla que se forma en el saúco y la palma.  Procede de haberse sentado al caballo la herradura. O de haberle quedado alguna piedrecilla entre la palma y la herradura. De la contusión resulta la supuración, y por consiguiente, la escarza.

El pelo es del mismo estilo, sólo que no pasa del saúco. Se llama así por la pequeñez de su orificio.

¿Sabías esto?

 

El libro de los récords atribuye el récord de “gigantismo” a un caballo de raza inglesa: el Shire. Este récord permanece imbatido desde 1.946. El record del caballo más alto es de Sampson, con 2,19 m. Era un caballo inglés de raza Shire. También tiene el record de ser el más pesado, con 1.524kg.