Antigua receta para untar los cascos a los caballos

© 2018 Luis Miguel Urrechu

¿Sabías esto?

 

Las yeguas normalmente son más bajas de agujas que los caballos.

Esta antigua receta para hacer un ungüento y dialtea para untar los cascos sirve para hinchazones de rodillas, garganta y otras partes, y para madurar y abrir postemas. Con él se han de untar las coronas de los cascos, las ranillas y las palmas para que estén bien. No en los pies, porque lo están del estiércol y el orín.

(Se puede hacer una cantidad que dure tres años o más)

Comprar en la matanza de los puercos ocho libras de manteca y de todos los sebos para hacer las velas. En pella derretido, o las mismas libras de velas blancas, si no quisieren dar la pella.

Tres libras o cuatro de cera virgen. Libra y media de pez negra y otro tanto de pez griega, y otras dos de resina.

Media libra de incienso y almáciga. Dos libras de unto de caballo. Un jarro de trementina, no de los más pequeños, sino de los más grandes. Una escudilla y media de miel, y seis u ocho libras de aceite.

Las enjundias de puerco, estando enjutas y seco el pellejo, se lo quitarán. Y las peces, resina e incienso, se molerán. La cera se cortará a rebanaditas muy delgadas.

Todo junto se echará en una caldera o perol grande y se pondrá al fuego. No más que en cuanto se derrita. Para eso va molido y cortada la cera, para que se derrita con más brevedad.

Después lo apartarán de la lumbre. Antes que se hiele en la caldera lo echarán en una olla grande de más de una arroba. O en un tarro grande u otra vasija que lo sea, y lo pondrán al sereno para que amanezca helado”.

¿Sabías esto?

 

Los ponis suelen vivir más que el resto de los caballos.