© 2018 Luis Miguel Urrechu

Provecho medicinal del caballo

 

Hasta los andares

“Todo en el caballo es muy de provecho al hombre y a su salud y bienestar. Las yeguas nos dan una leche que los médicos tienen por la mejor y más conveniente de todas para la salud humana. Además de provecho para muchas enfermedades, se dice que si la mujer estéril bebiera esta leche y luego se juntase con su marido, se quedará embarazada.

También nos dan queso, que se hace de su leche, y que Dioscórides dice que es de gran alimento.

El cuajo es medicinal y se aprovecha contra las mordeduras de las serpientes.

La carne se come en muchas partes. La cabeza asada, como una de ternera, es comida muy apreciada.

La sangre es buena, y los soldados (cuando les faltan alimentos) sacan sangre de las venas de sus caballos con la que se alimentan algunos días. Galeno aplica la sangre del caballo a innumerables enfermedades; los albéitares la usan contra las aguaduras, las infosuras, y en partes dislocadas y rotas.

El ungüento arroja del cuerpo el feto muerto.

Los sesos son de provecho para combatir el pasmo.

El hígado es bueno para sanar el hígado dañado del hombre, mientras que la hiel, hecha polvos y bebida con agua dulce, echa del cuerpo de la mujer la criatura muerta.

Los testículos pulverizados estimulan y avivan la lujuria.

Los cascos con vinagre combaten la gota coral. Plinio los aplicaba para el dolor de los dientes cuando se cambian, y la espuma de la boca mezclada con aceite rosado quita el dolor de oídos, aunque sea muy viejo, y la saliva es buena para la tos y para los tísicos.

Provecho del aguablanca

El sudor bebido con orines hace salir del cuerpo las lombrices. El sudor del caballo cansado es bueno para que no salga pelo en la parte que se quisiera.

La lengua seca y cocida en vino quita el dolor del bazo.

Los dientes impiden la polución y la orina en la cama. Los primeros dientes que muda el potro, tocados con los dientes que duelen quitan el dolor, y a los niños hacen cambiar rápido los suyos llevándolos encima.

El estiércol es de provecho para detener la hemorragia y quitar el dolor de la ijada, mientras que los cascos tostados, hechos polvos y bebidos con agua deshacen las piedras de la vejiga.

La cola solía servir de plumas a los soldados, y en España se usaban por luto. De éstas hacían cuerdas para arcos y ballestas. Se hacen cabestros para atar sedales para pescar, lazos para cazar, cedazos para cernir. El pelo del caballo echado en una maceta y puesto en la caballeriza no deja entrar en ella moscas ni tábanos.

Con todo y con eso…

Y con tantos y tan continuos servicios y provechos tan útiles y necesarios como el animal hace al hombre, nunca le tiene contento. Habiéndole servido toda la vida con gran obediencia, cuando viene a ser viejo o estar enfermo, que como dice Virgilio, lo habrían de respetar y mimar, dejándole descansar de sus servicios, no sólo no tiene con él el correspondiente agradecimiento que él tuvo por los buenos tratos que se le hicieron. La inhumanidad del hombre es tal, que en lugar de recompensar sus servicios los echan a otros ejercicios viles y penosos, de lo que los caballos nobles y generosos se enojan tanto, que se ha visto caballo dejarse morir de puro coraje, y a otros que por haberlos puesto al carro han entrado en tanta desesperación que se han despeñado”. 

Extraído de la próxima publicación “La jineta de España” (L. M. Urrechu 2.018). Obra derivada de “De la naturaleza del caballo. El libro de la jineta de España” (1.598)

¿Sabías esto?

 

El primer libro que se escribió en España referente a la albeitería (veterinaria especializada en equinos) fue un manual de recetas que formó el maestro Domingo Mariscal, escrito en letra gótica y lengua valenciana antigua. Solo incluye las recetas adquiridas de capellanes, particulares y del Sr. Capdet, maestro del rey, año 1400. Este libro tiene por título: Recetas del maestro Domingo Mariscal.