Cambiar de ganado en campas de pastos para caballos

© 2018 Luis Miguel Urrechu

¿Sabías esto?


Las muelas están situadas en el fondo de la boca del caballo, detrás de los asientos. Son veinticuatro: doce en la mandíbula superior y seis en cada lado. Otras tantas en la inferior, colocadas en el mismo orden. No sirven para distinguir la edad.

Pastos y caballos

Se sabe que entre las diferentes especies de animales herbívoros cada uno prefiere comer algunas plantas que los demás ni tocan.

También que ciertas yerbas dañinas para unos son sanas, y sirven de alimento habitual para los otros.

Se sabe además que el caballo en libertad en la dehesa, come mejor la yerba tierna y corta que la basta y crecida.

Que apenas se introduce una manada de yeguas con sus crías en una nueva dehesa, por grande y abundante que esté en yerba, no se pone a comer hasta haberla recorrido toda, pisando y estropeando de este modo mucha yerba.

Que los caballos comen con repugnancia la yerba de un prado recién abonado con estiércol de caballo, no teniendo el mismo disgusto para el de los bueyes.

También que no comen la yerba sobre la que cae su estiércol o su orina.

Está bien observado que su estiércol y orina desecan y queman los pastos que pisan. Se ven en los prados donde pacen los caballos muchos círculos y senderos de plantas cuyas hojas están pálidas, amarillentas o negruzcas, como si estuviesen heladas, lo que es causado principalmente por la orina. Estas plantas no las comen, y lo peor es que la orina deseca hasta las raíces y disminuye poco a poco el fondo del pasto.

¿Sabías esto?

 

El cerebro de un caballo adulto pesa aproximadamente la mitad que el de un humano.

Sin embargo, el mayor mal es producido por el propio diente del caballo. Paciendo cerca de tierra y no comiendo más que la yerba tierna y baja, dejando la alta, dura y gruesa, que llegada a su madurez, reparte su semilla que al año siguiente produce otras, y así sucesivamente… hasta que habiéndose multiplicado de un modo prodigioso, ahoga a los pastos tiernos y bajos.

De este modo, una buena dehesa en la que nunca han entrado más que caballos se encuentra en pocos años llena de plantas de tallo duro, grueso y alto.

Para evitar estos estragos y conservar los pastos de los prados, es necesario que pasten alternativamente un año caballos y el otro vacas o bueyes. O lo que aun es mejor: hacer entrar una piara de bueyes o vacas en el prado del que sale otra de caballos, o bien como se hace en todas las dehesas de Italia y Alemania, que pasten juntos bueyes y caballos. A esta ventaja, que consiste en que el buey, formando con su lengua una especie de hoz recoge la yerba más gruesa y alta, evitando su madurez y que se multiplique mucho, se añade otra, porque el estiércol y orina de los bueyes beneficia a los prados, comiendo con placer los pastos de un prado recién abonado con estiércol de caballo, y que éste no rechaza la yerba beneficiada con la del buey o la vaca.

La economía demuestra que el que pasten bueyes y caballos es de absoluta necesidad si se ha de conservar y mejorar los pastos de los prados.

En los que están poco cubiertos o que tienen poca yerba, corta y tierna, deben meterse dos bueyes o tres o cuatro vacas por caballo. En los prados medianamente cubiertos de pastos, un buey o dos vacas por caballo. Y puede mantenerse un fondo excelente metiendo un buey por dos caballos cuando la dehesa produce más yerba fina y corta que larga.

¿Sabías esto?

 

Los caballos tienen la capacidad de reconocer sonidos a grandes distancias, y reconocer voces familiares.