Rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada

 

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La Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada fue publicada en dos tomos que hemos refundido en este único título. Se dividió en diez libros. Comienza representándonos el antiguo Reino de Granada, su conquista por los Reyes Católicos y la conversión de los moros. Nos cuenta los esfuerzos que se hicieron para asimilar a la población morisca a las costumbres del Reino; los argumentos que opusieron los moriscos y cómo recurrieron a supuestos textos sagrados para justificar y preparar una rebelión. Abunda en los detalles de los comienzos de la misma y nos hace una detallada crónica de los hechos en los alrededor de 600 poblaciones y lugares de Andalucía que se citan.

Admirador de la cultura islámica, no se ahorró detalles de los abusos de las tropas de la Corona, causantes de que los moriscos reducidos volvieran a internarse en las sierras.
Finalmente nos describe los tratos que se hicieron, la despoblación de los moriscos de la Serranía de Ronda y la muerte de Aben Aboo, su efímero y último Rey.

Es una obra fundamental para conocer la España del Siglo XVI. No encontrarás una crónica tan perfecta, amena y real de aquella guerra como la de Luis el Mármol, que no merece el olvido ni la desmemoria con la que demasiadas veces España ha pagado a sus hijos más insignes.

“… Conociendo Aben Aboo y el Zaguer, que todo el daño y mal que les había venido había sido por la rigurosa sentencia del Alcalde Mayor de Ugíjar, viniéndoles a la memoria que cuando estaban presos le habían dado muchas peticiones solicitando que los mandase soltar en fiado para poder salir a buscar a los malhechores y no lo había querido disponer, respondiendo que las pusiesen en el proceso. Cuando le tuvieron a él y a su Alguacil mayor, quisieron vengarse de ellos, y llegándose a la reja de la capilla donde los tenían encerrados, Aben Aboo les dijo:

“Perros, acordaos cuando mandasteis que trajésemos a los monfíes que habían matado a los cristianos: los veis aquí, son estos que tenéis delante. Vosotros nos habéis destruido. Y tú, mal juez, para que otra vez no hagas injusticia teniéndonos presos sin haber cometido delito y nos lleves nuestras haciendas, ¡toma!”

Y llegándose al Alcalde Mayor, le resquebrajó la cabeza con una hacheta y dio con él muerto en tierra. Y cargando los otros sobre el Alguacil Mayor, le mataron a cuchilladas. Sacándolos a rastras de la iglesia los llevaron al pie de la torre. Hallando allí los tocinos de un puerco cebón que habían arrojado los moros desde arriba, como cosa desaprovechada y que no comen, metieron los cuerpos de los cristianos entre ellos y poniendo alrededor mucha leña, los quemaron.

Murieron este día en Ugíjar doscientos cuarenta cristianos, clérigos y legos. Entre ellos seis canónigos de aquella iglesia, que es colegial.”.