En 1505, Felipe el Hermoso otorgó a Francisco de Tassis el arrendamiento del servicio de correo entre España y los otros territorios de la Casa de Austria. La concesión indicaba que la correspondencia no habría de tardar más de cuatro días en llegar desde Irún a Bruselas. Desde Toledo no debía pasar de doce en verano y catorce en invierno. Desde Granada a Bruselas quince en verano y dieciocho en invierno.
Las cartas tardarían, a lo sumo, treinta y seis horas en verano y cuarenta en invierno entre París y Bruselas; desde Burgos a Bruselas, siete días en verano y ocho en invierno.

Con un solo caballo y un solo jinete se podían recorrer al día unos 50 o 60 Km, mientras que con las postas -a 20 Km de distancia unas de otras- podrían hacerse de 15 a 20 Km a la hora cambiando de montura, con lo que en ocho o diez horas se podía llegar a 150 o 200 Km diarios que, como término medio, corresponde a las velocidades exigidas en el arrendamiento.

Estos son los datos que tenían en cuenta: 

VELOCIDAD: En buen terreno llano, un caballo AL PASO avanza unos 6 o 7 Km. en una hora, o lo que es lo mismo, una legua. (La legua era la imprecisa distancia recorrida en una hora yendo un caballo normal al paso). AL TROTE, 12 o 13, y AL GALOPE, 24 o 25 Km. 

RESISTENCIA FÍSICA: AL PASO puede andar entre nueve y diez horas seguidas todos los días. AL TROTE sólo tres horas seguidas, y AL GALOPE, una hora u hora y media. Cuando la pendiente sea del 3 o 4 %, las velocidades pueden disminuir hasta en un 50 o 60%.

En tiempos de Napoleón los correos franceses enviados desde Paris a Madrid tardaban lo mismo que los españoles de Felipe II doscientos cincuenta años antes.

Diligencia de postas

El servicio de postas (las postas) requería de una organización importante: la existencia y mantenimiento de las propias postas (posadas donde se disponía de caballos de refresco) personal adiestrado, maestro de postas y postillones, unos que regentaban y organizaban las posadas, y otros que acompañaban al correo en otro caballo para devolver a la posta de procedencia los dos caballos, el del postillón y el del correo, etc, etc. Esta compleja maquinaria (las postas estaban a unos 20 Km unas de otras) la supieron proporcionar los Tassis.

En los primeros años del siglo XVI, las postas estaban al servicio exclusivo del Rey, bien para la correspondencia real o para facilitar los viajes rápidos de las personas reales y altos funcionarios. 
Hacia 1580, en Castilla, se generalizó el uso del servicio de correos, pudiendo utilizarlo los particulares y creándose LAS ESTAFETAS, que consistía en que los postillones trasladaban la correspondencia particular de una posta a la siguiente, con lo que el recorrido de cada mensajero era mucho más corto.

En los viajes “por la posta”, el viajero, acompañado de un postillón también a caballo, iba de una posta a la siguiente, donde cambiaba de montura mientras el postillón que le había acompañado volvía a la posta de procedencia con el caballo del viajero y el suyo, y era acompañado por otro postillón que hacía el mismo servicio hasta la posta siguiente.

Ya con la diligencia (sobre 1.825) de Madrid a Sevilla había dos salidas semanales, empleando cinco días en el viaje, con descanso nocturno. Había tres clases de pasaje: BERLINA, INTERIOR Y ROTONDA. costaban los billetes 1.000, 960 y 500 reales respectivamente.

El 16 de enero de 1492 se celebró con toda solemnidad en la plaza del Arrabal de Madrid, con la presencia de mucho público, la entrega de 300 reales al jinete que llevó la noticia de la toma de Granada. (Al parecer el viaje duró catorce días), lo que nos da idea de la dureza de aquellos hombres.


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