© 2018 Luis Miguel Urrechu


¿Sabías esto?

La cabriola es el más elevado y perfecto de todos los saltos. El término cabriola es una expresión italiana que dieron los picadores napolitanos a este género de salto por la semejanza que tiene con el del macho cabrío montés, llamado caprio en italiano.

 

  

Contacto y aprendizaje

 

Potrillo

El potrillo.

Cada otoño, un gran número de potrillos son destetados de sus madres y cambian de hogar y de propietario. Hay muchas razones para comprar un potrillo: el coste es más bajo. Queremos tener la satisfacción de verlo crecer. Queremos educarlo, etc.

Algunos compradores alcanzarán sus objetivos, pero por desgracia, otros tendrán menos éxito. Los potrillos serán abandonados a sí mismos, harán su voluntad y llegarán a los dos o tres años sin tener educación ni disciplina. Por falta de atención, algunos desarrollarán defectos irreversibles y se destinarán al matadero tarde o temprano.

Por último, la compra de un potrillo es una inversión de tiempo y de energías. Si esta es tu primera experiencia, piénsatelo dos veces. Pide consejo a jinetes experimentados y consulta la abundante literatura sobre el asunto.

El principio de todo

Las primeras tres horas después del nacimiento del potrillo son cruciales. La información que recibe el potrillo la absorbe y retiene fácilmente de forma permanente.

Debemos aprovechar estas primeras horas para hablarle, tocarle y acariciarle todo el cuerpo. Sobre todo durante los primeros tres días. Así se establece con el potrillo una relación de confianza y de respeto, al mismo tiempo que le vamos a quitar sus miedos.

El caballo es una especie que los naturalistas llaman precocial. Significa que los potrillos recién nacidos son neurológicamente maduros al nacer. Son muy vulnerables inmediatamente después del nacimiento y deben ser capaces de identificar el peligro y huir si es necesario.

Los criadores recomiendan el parto de la yegua en el establo sólo para poder controlar fácilmente al potrillo desde el nacimiento. Después de un par de semanas, es mejor poner a la yegua y a su potrillo donde se puedan mover. Y si tienes más de una yegua, el potro se hará más sociable.

Con nocturnidad

Las yeguas suelen parir por la noche, incluso cuando el lugar esté iluminado artificialmente.

La unión entre la yegua y su potrillo ocurre en las primeras veinticuatro horas. Durante el primer mes de vida, los potrillos muestran una dependencia máxima de sus madres. Tienen un mínimo contacto con otros caballos. Pasan la mayor parte del tiempo descansando cerca de su madre.

El periodo de socialización es dos o tres meses. La mejor forma de evitar problemas de comportamiento y conflictos cuando sea adulto, es interaccionar con él desde potrillo. Es recomendable que los potros sean manejados y enseñados antes de que comience el destete. Una parte significativa de la formación de cualquier caballo joven está relacionada con las experiencias que tiene a principios de la vida.

El momento más fácil de manejar y entrenar a un potrillo es antes de que sea destetado de la yegua.

El potrillo comienza a jugar con otros potros y explora su entorno.

Trátalo con amor. No te será difícil

Es importante tratarlo con mucha dulzura durante el primer mes y medio de vida. En este momento, el golpearse los dientes alcanza su mayor apogeo. Este  comportamiento de los potrillos hacia los caballos adultos, es presumiblemente para reducir su agresividad. El “falso rumiado” no es lo mismo, y también en este momento alcanza su mayor uso.

A partir de los cuatro meses, el potrillo empieza a desarrollar relaciones independientes. Pasa más tiempo en actividades de los adultos, como pastando y descansando de pie.

Ten en cuenta que un potro no nace sabiendo. Tú eres el responsable de su educación. Y vas a ser su espejo. Debes ser amable, pero al mismo tiempo muy firme cuando le exijas cosas. Si se da cuenta de que puede hacer lo que quiera (y se dará), te garantizamos que no le estarás haciendo ningún bien.

El primer contacto y aprendizaje

Se ha descubierto que en los animales cachorros existen períodos de aprendizaje rápidos y otros más lentos.

El potrillo, por ser un animal de presa, nace capacitado para aprender lo básico para su subsistencia desde que nace. Los estudiosos del comportamiento han descubierto estas fases de aprendizaje.

Observaron que cuando veían a estos potrillos unos meses después, no les tenían miedo. A diferencia de otros potros que veían por primera vez a los dos o tres meses.

Este tipo de técnicas también se usan entre los beduinos, quienes por vivir en tribus nómadas, comparten sus vidas con sus animales. (Ver el apartado correspondiente en esta web).

El roce hace el cariño

Hay una gran diferencia entre los potros que nunca han estado con el hombre y los que ya han tenido algún tipo de contacto.

En una piara, el juego social se produce sobre todo entre los jóvenes. Tiene un papel muy importante en el desarrollo físico y emocional, y colabora en el aprendizaje de las normas de la comunidad.

El proceso llamado “de impronta” debe comenzar inmediatamente después de nacer. Este proceso condicionará al potrillo a aceptar el trato con los humanos. Sin interferir en el vínculo materno de una yegua y su potro, ni hacer que piense que es un ser humano.

Los primeros tres días

Entre el primer y el tercer día, deberás hacer lo siguiente:

Primero acaricia al potrillo suavemente hasta que se relaje. No te canses de hacerlo, aunque sin forzarle ni cansarle. Un potro que se quiere escapar sólo estará reforzando su instinto de huída ante cualquier cosa que considere una adversidad. (Es parecido a la reacción de cocear. Lo ejecuta instintivamente si es sorprendido por detrás. Se trata de huir o luchar).

Potrillo mordiscón

Es importante que cada propietario se dé cuenta de que las experiencias del potrillo son duraderas. Si bien esto es especialmente cierto para las experiencias positivas, también se aplica a las indeseables. Cuanto más positivas sean las experiencias de un potrillo antes e inmediatamente después del destete, más fácil será de manejar y entrenar cuando tenga uno o dos años.

Jugando a ser mayor

Después de que se haya relajado, o que te tolere, necesitarás hacer lo que se hace rutinariamente cuando se trata con caballos.

Golpéale los cascos por debajo, para acostumbrarle al herrado. Acostúmbrale a que se deje tocar por todo su cuerpo, sin excluir nada. Frótale por debajo de la cabeza y por el vientre. En resumen, haz las cosas que quieres que el potrillo acepte cuando sea todo un señor caballo.

Durante este procedimiento debes mantener a la yegua cerca para calmar al aprendiz. Pero ten cuidado de no excitarla demasiado, ni hacerte daño.

Educar su caracter

El caballo joven debe recibir una educación que le permita desarrollar buenas relaciones con sus otros compañeros. Y con las personas. El contacto con otros caballos le enseñará a respetar la jerarquía, a comunicarse y a adaptarse. Y el criador le inculcará la confianza y el respeto mediante el aprendizaje.

Aceptar permanecer unidos, caminar a su espalda, dar los cuatro pies, dejar que se le cepille por todo el cuerpo, etc.

Hasta los dos años, con sesiones de un cuarto de hora al día será suficiente. Se variaran los ejercicios y se le animará con la voz para que desarrolle su gusto por el aprendizaje.

Después, cepíllale y dale una pequeña recompensa. Se sentirá apreciado y se implicará en el trabajo.

De mocito

A los dos años se le puede empezar a trabajar a la cuerda en un potrero. Prepararle para cuando llegue la hora de montarle. Colócale un sudadero en la espalda después de comprobar que está relajado. Luego lo mismo con la montura. Sin apretarle mucho la cincha. Antes déjale que los huela e inspeccione a su gusto… ¡sin prisas!

Habla con él constantemente para darle confianza y mantenerle atento. Porque no estará de acuerdo. A continuación hazle marchar al paso y trotar. Premia su buen comportamiento y después quítale todos los arreos, dale una ducha y acaríciale.

Repite estos ejercicios tres o cuatro veces por semana, haciéndo que la experiencia le resulte agradable.

Después de algún tiempo, meterás tu pie en el estribo izquierdo y poco a poco irás cargando todo tu peso. Realizarás esta maniobra cuando el potro esté suficientemente relajado.

A partir de ahí se debería continuar con el proceso de doma, que no es objeto de este apartado.

Guardar

¿Sabías esto?

 

A pocos pasos del caballo  “Visir”, reposa en su tumba Napoleón, su ilustre dueño. Unidos para la eternidad. Josefina, la esposa del emperador está enterrada a casi veinte kilómetros de ellos.