© 2018 Luis Miguel Urrechu

 

 

Con nuestro agradecimiento al Dr. D. Renato Aguirre Bianchi por sus valiosas aportaciones en la elaboración de este capítulo.

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¿Sabías esto?


Los árabes prefieren montar en yeguas. Según ellos, resisten mejor la fatiga, el hambre y la sed; son menos ‘viciosas’, más suaves de condición y relinchan menos que los caballos enteros.

 

Es lo que nunca se enseña. Quisiera que todos los caballos que monto hubieran sido entrenados para ceder el cuello. Es decir, flexionarlo intensamente hacia un lado con serenidad, llegando a tocar con su nariz al estribo cuando recibe la orden apropiada.

Pero ésta es una respuesta que debe entrenarse, y a  pocos caballos se la ha enseñado. 

Con el cuello tan lateralizado, al animal le es imposible equilibrar sus extremidades para corcovear, rebotar, pararse de manos o desbocarse. Si el caballo está entrenado, es muy fácil provocar la cesión del cuello. Pero no aprenderás la maniobra a menos que te la expliquemos en el terreno. Con un animal adiestrado. Y que la practiques una y otra vez. Decenas o centenares de veces. Hasta que consigas una respuesta apropiada del caballo, antes de iniciar la cabalgada.

La cesión del cuello

Una buena cesión lateral del cuello es el primer paso para acostumbrar al animal a que abandone la natural y peligrosa reacción de levantar el hocico. Aunque no siempre se tiene el tiempo o la oportunidad de crear la respuesta en los caballos que monto.

Pero me siento muy tranquilo cuando la conocen. Y creo que me ha ahorrado más de un disgusto serio.

Es como aplicar el freno de mano cuando el pedal de freno de un automóvil no funciona. Debería ser obligatoria en los caballos para turistas.

Freno de emergencia del caballo

Iniciando el freno de emergencia.

 

Situación y reacción

Una yegua con mala fama intenta una escapada, con el hocico adelantado.

El jinete inclina un poco -pero poco- el tronco hacia adelante. Es una actitud moderadora, permisible sólo si sabe afirmarse con sus rodillas en los morcillones.

La mano derecha ya ha acortado -aunque menos de lo óptimo- la toma de la rienda derecha. La llevará con firmeza, pero sin brusquedad, hasta la cintura. A la vez se relaja la tensión de la rienda opuesta.

Hay que mantener a toda costa la posición de la mano en el cinturón del jinete. El animal reclamará lo que quiera, pero muy pronto se detendrá.

Luego se le demostrará que esa conducta sólo le obliga a soportar esfuerzos adicionales. Se le hará ejecutar varios giros estrechos hacia uno y otro lado. 

Premio

Únicamente cuando se apacigüe se le premiará cesando los estímulos y acariciándole.

No se le permitirá que deje de flexionar fuertemente el cuello y que adelante el hocico. Por mucho que el caballo se resista y alegue, el jinete no correrá peligro.

Si éste se asusta y aborta la maniobra, es muy probable que el animal siga comportándose aun más agresivamente. Habrá obtenido un premio por sí mismo venciendo al jinete.

 

¿Sabías esto?

 

Cuando un caballo lleva una cinta roja atada a su cola es para avisar de que puede cocear al caballo que viene por detrás.