Cuidado e higiene de los miembros y de los cascos del caballo

© 2018 Luis Miguel Urrechu

¿Sabías esto?


En el mundo la silla a la francesa es la que más se usa para la guerra, para el campo o para plaza, tiene los borrenes menos elevados que la silla de picadero. Desde hace muchos años no se les pone perilla por causa de los accidentes en caso de caída o que el caballo se empine y voltee.


Refrescar los pies al caballo

Deben ser objeto de atención constante. Si se observa calor sobre una parte de ellos, se debe dar una ducha en todo el miembro. Cuando trabajen en terreno duro, y siempre que se pueda, se tendrá al caballo metido en el agua hasta las rodillas y corvejones durante unos diez minutos, siendo mejor si el agua es corriente, secándoles a la llegada y dándoles masaje.

Las cuartillas deben estar muy limpias para evitar las grietas, y en caso de presentarse, se les dará vaselina con subnitrato de bismuto; y si no bastara, se les aplicará una cataplasma con linaza.

Alcances durante la marcha

Cuando durante la marcha se toca algún caballo, se limará la parte de la herradura que sea preciso y se colocará una venda de contención, y al llegar al alojamiento, se reemplazará la herradura por otra convenientemente modificada para evitar que el accidente se repita.

Si los menudillos están inflamados y calientes, se ducharán y se les dará un baño. Cuando haya una herida se locionarán con agua salada, aguardiente alcanforado, tintura de árnica, y mejor agua sublimada, si la hay. Teniendo la precaución de templarla, y locionar  cada dos horas. Con este procedimiento y sin necesidad de polvos de ninguna clase, se curan toda clase de heridas con gran rapidez.

¡Cojera habemus!

Si un caballo empieza a cojear, su jinete desmontará enseguida para ver si alguna piedra o clavo es la causa. De ser así, sacará el clavo con precaución, y el herrador le echará aguarrás, o alcohol en su defecto, poniendo algodón y una cinta que lo sujete.

Terminada la marcha, se meterá el caballo en el baño, pues son buenos para todos los accidentes de los pies, clavaduras, contusiones, quemaduras de la palma, casco excesivamente rebajado, herradura sentada, etc.

Si hay cojera después de un accidente del casco, se pondrán por la noche cataplasmas de linaza, greda, malvas o salvado, procurando que estén siempre húmedas. Las cataplasmas son excelentes para todos los accidentes de los pies; mantienen la humedad del casco, ablandan la córnea y calman el dolor.

En caso de alcances, se cortarán los pelos aglutinados por la sangre seca, que irritan la herida; se lavará la llaga con agua salada, acidulada o alcoholizada, y si la córnea está desprendida se cortará con unas tijeras, alquitranando después la zona. Se puede proteger la herida con guata sujeta con una cinta.

Cuidados de los cascos

Conservar el casco en buen estado es más fácil que curarlo cuando está enfermo. Es necesario conservar el barniz  protector de la tapa; dejar a los pelos de la corona la suficiente longitud para que recubran y protejan el perioplo; favorecer la elasticidad del pie por un ejercicio suficiente; dar de cuando en cuando humedad al casco y no herrar con demasiada frecuencia.

La limpieza de los cascos debe hacerse diariamente, lavándolos con agua y quitando el lodo o estiércol que tengan. Los de córnea seca, vidriosa, encastillados o con ceños, deben engrasarse con frecuencia; y los que tengan mal olor y humedad en la ranilla, deben lavarse con alquitrán vegetal y aguarrás, o con hollín y vinagre.

Los baños de pies son convenientes para todos los accidentes de los cascos, como clavaduras, contusiones, quemaduras de la palma, congestión del casco y herradura sentada. Siempre que sea posible se darán en las corrientes de agua apropiada para ello, haciéndolo en las marchas con todo el ganado cuando se presente la ocasión.

Los baños de pies son buenos cuando se engrasa después con objeto de retener el agua que ha penetrado en el saúco; pero son perjudiciales si el agua puede evaporarse libremente, pues la sustancia córnea se endurece y reseca.

Las cataplasmas de harina de linaza ablandan la córnea, pero si aquélla está rancia, suelen salir granos en ésta.

Mejor con los cascos libres

Lo que produce mejores efectos en los cascos es tenerlos durante una temporada sin herraduras, y será mejor el remedio si el caballo desherrado está en una pradera húmeda.

A consecuencia de estar los cascos mal cuidados, la sustancia córnea se pone seca, dura y vidriosa, y se contraen en los talones, estando expuestos a los cuartos. En este caso, es necesario un tratamiento de baños y cataplasmas.

Por la mañana y por la tarde se dará en los cascos un baño de veinte minutos con agua caliente, y después una cataplasma de salvado y simiente de lino. Cuando las cataplasmas y baños han ablandado la sustancia córnea, se impedirá que el agua se evapore lavando el casco, secándolo con un mandil y engrasando la tapa con grasa de caballo.

Después se unta la tapa y la ranilla con alquitrán de Noruega, y se pone un pedazo de manta vieja de la misma forma y dimensiones que la parte del casco que abarca la herradura.

Cuando el caballo vaya a trabajar se le quita el pedazo de manta. A la vuelta se lavan y secan los cascos. Después se engrasan, se les unta con alquitrán y se vuelve a poner el pedazo de manta.

Con este procedimiento tan sencillo y económico se consigue que los cascos conserven su elasticidad, evitándose las deformaciones, cuartos y cojeras que los acompañan.

En caso de congestión del casco, se aflojará la herradura quitando algunos clavos; se paseará al caballo un poco y se dará a los cascos un baño de una hora. Se repiten los paseos y los baños hasta que marche el caballo con facilidad, poniendo después cataplasmas de linaza y greda.

El buen herrador no tiene precio

Siempre que se trate de conservar los cascos del caballo, lo primero será servirse de un buen herrador. El caballo que tiene los cascos enfermos, jamás se curará mientras no dé en manos de un experto.

Pero como hay ciertos medios que contribuyen al mejor resultado, podrán tenerse presentes las advertencias siguientes: 

No todo el mundo opina igual sobre el uso de las grasas, ungüentos y otros ingredientes para el casco. Hay quienes piensan que son inútiles, porque muchos caballos con quienes se emplean estos métodos, no dejan por eso de padecer de los cascos, y opinan que su efecto es semejante al del betún sobre la madera, que es preservarla del aire, lo que no conviene con los cascos. Nada fortalece al casco como la ventilación y el polvo.

Tener los caballos sobre estiércol reseca los cascos, afofa las tapas y las despega del saúco. Lavar los cuatro pies del caballo diariamente con agua fresca humedece la corona, le ayuda a crecer con más facilidad y es el protector más eficaz que puede emplearse.

¿Sabías esto?


En la isla griega de Hydra, los caballos y ponis son el único medio legal para el transporte.