CABALLOS CARTUJANOS

© 2018 Luis Miguel Urrechu

¿Sabías esto?

 

Para que la yegua quedara preñada de macho o de hembra se observaba cuando el caballo estaba montando, el testículo que embebía o escondía. Si era el derecho sería macho, y si el izquierdo hembra. Si se quería macho, le ataban el testículo izquierdo para que el semen fuera por el derecho.

 

Los caballos cartujanos no son una raza distinta al caballo español o PRE, sino una de sus líneas de cría más importantes. Una estirpe conocida internacionalmente con el nombre de caballos cartujanos, o cartujano-andaluz. Está considerada por los criadores la cepa más pura de Andalucía. Aunque no hay evidencias genéticas para esta afirmación.

Esta casta ha entrado en la leyenda. Sobre todo la que explica sus orígenes. Se atribuye a los cartujos de Jerez, que salvaron la raza de la codicia de los franceses escondiéndolos y trasladándolos a otras fincas.

El origen de los cartujanosDurante la Edad Media, monjes Cartujanos empezaron a criar caballos andaluces, y cuidaron fervientemente de la pureza de su linaje.

Un gran número de los Pura Raza Española de hoy en día descienden de estos caballos cartujanos.

Los papeles

Algunos de los registros más antiguos de la historia europea fueron conservados por los monjes Cartujos, ya desde el siglo XIII. Debido a que podían leer y escribir, y por lo tanto podían llevar registros cuidadosos, los monjes cartujanos tenían la responsabilidad de la cría de caballos de parte de la nobleza.

De manera que los caballos españoles cartujo-andaluces o cartujanos están considerado como la más pura cepa andaluza. Tiene una de las más antiguas líneas genealógicas registradas del mundo.

En los monasterios cartujos de Jerez, Sevilla y Cazalla se formaron fincas de cría a finales del siglo XV.

A pesar de su antigua historia, muchos de los caballos andaluces actuales se remontan a un pequeño número de caballos criados por distintas órdenes religiosas en los siglos XVIII y XIX.

Los comienzos

La línea cartujana es la más conocida. Comenzó a principios del siglo XVIII, cuando dos hermanos, Andrés y Diego Zamora, compraron un semental llamado El Soldado. Lo cruzaron con dos yeguas descendientes de las adquiridas por el rey, que las tenía en la yeguada de Aranjuez. De las más antiguas de España.

Uno de los descendientes de El Soldado, un potro gris oscuro llamado Esclavo, se convirtió en el fundador de la línea de los cartujanos. El grupo de yeguas engendradas por Esclavo alrededor de 1.736, fueron entregadas a un grupo de monjes para liquidar una deuda. Con estos caballos los monjes crearon una línea especial, conocida como “Zamoranos”.

En los siglos siguientes, los zamoranos fueron custodiados por los cartujos. Éstos desafiaron las órdenes reales de introducir sangre exterior de caballos napolitanos y de otras razas de Europa central para darles corpulencia. Sin embargo, introdujeron sangre árabe y berberisca para mejorar la estirpe.

De padres gatos, hijos michinos

Hay dos características en la cepa de los cartujanos que se cree que se remontan hasta el semental Esclavo.

La primera son las verrugas bajo la cola. Característica que Esclavo pasó a su descendencia, y rasgo que algunos criadores consideraron necesario para demostrar que un caballo era de la línea de Esclavo.

La segunda es la presencia ocasional de “cuernos”, que son patrones frontales. La descripción de los patrones varía. Desde pequeñas protuberancias similares a cuernos cerca o detrás de la oreja, y otras. Sin embargo, estos “cuernos” no se consideran requisitos que prueben ser descendientes de Esclavo.

Otros animales de estos linajes se mezclaron con la raza principal andaluza. El subtipo puro es raro. Sólo alrededor del doce por ciento de los caballos andaluces registrados en el siglo XIX y 1.998 fueron considerados cartujanos.

Constituyeron sólo el 3,6 por ciento del total de reproductores, pero el 14,2 por ciento de los sementales utilizados para la cría.

Ora et labora

Los cartujos criaron en Andalucía potentes y pesados caballos para la Corona de Castilla.

En el pasado, tenían preferencia en la cría, lo que llevó a una gran proporción de la población andaluza a reclamar la ascendencia de un pequeño número de caballos. Y posiblemente a limitar la variabilidad genética de la raza.

Un estudio de 2.005 comparó la distancia genética entre los caballos cartujanos y no cartujanos. Se calculó un índice basado en la información genealógica. Se llegó a la conclusión de que la distinción entre los dos no está apoyada por evidencias genéticas.

Sin embargo, hay ligeras diferencias físicas: los cartujanos tienen formas de cabeza más “oriental” o cóncavas y son más frecuentemente de color gris. Los no cartujanos tienden hacia perfiles convexos y exhiben con más frecuencia otros colores de capa, como la baya.

Todo por la Patria

La remesa original de Cartujanos se agotó durante las Guerras Peninsulares. La cepa podría haberse extinguido si no fuera por los esfuerzos de la familia Zapata, que en el año 1.857 vendió un lote de yeguas y caballos a Vicente Romero. Éste, posteriormente vendió un lote a Curro Chica y otro a Juan Pedro Domecq. Él los había comprado sobre el 1.810 al prior de la Cartuja.

Hoy en día, la estirpe cartujana se conserva y reproduce en los depósitos estatales de Jerez de la Frontera, Badajoz y Córdoba. También por otras familias privadas. Es el paradigma del caballo español en la actualidad.

En la imagen de abajo, un cuadro-resumen con las vicisitudes de los caballos cartujanos elaborado por Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda, a quien agradecemos su colaboración

Vicisitudes de los caballos cartujanos

¿Sabías esto?

 

Al nacer, las piernas del caballo tienen el 90% del tamaño que alcanzarán de adultos. Pueden correr tan sólo pasen unas horas de su nacimiento.