© 2018 Luis Miguel Urrechu

¿Sabías esto?


Los caballos tienen en los alveolos de las mandíbulas cuarenta huesos, que se dividen en muelas, dientes y colmillos. (Las yeguas rara vez tienen colmillos, y cuando se le notan son muy pequeños).

Caballo al amanecer

 

Comprar un caballo es algo que tarde o temprano, muchos apasionados a los caballos acaban por hacer. Este es un acto importante. De esta decisión surgen obligaciones que acompañarán al comprador durante muchos años. Acaba de adquirir una nueva responsabilidad: garantizar la salud, el bienestar y la longevidad de su nuevo compañero. Debe tenerse siempre presente. Especialmente después de la euforia de las primeras semanas, tras adquirir el corcel.

Y que nadie se equivoque. Habremos comprado la obligación de mantenerlo bien físicamente.

Pero nuestro dinero no es válido para comprar algo mucho más importante: sus sentimientos, sus emociones y su amistad. Esto hay que ganárselo y requiere tiempo… ¡y paciencia!

 

Temperamento

¿Caliente o frío?

Al comprar un caballo o al elegir uno para montar, tendemos a guiarnos por su apariencia o por sus habilidades. Casi siempre pasamos por alto su temperamento. Debe complementarse con nuestro carácter o nuestro estilo y preferencias de cabalgar. De no ser así, montar a caballo puede convertirse en una tarea muy poco reconfortante.

Un caballo de sangre caliente está acusadamente pendiente de su entorno. Esto le hace un poco asustadizo en las marchas, y a veces mostrarse tenso entre un grupo de caballos. Si un jinete sólo busca dar paseos tranquilos, el caballo de sangre caliente no será el apropiado. Lo mismo vale decir si se trata de un jinete principiante.

Hipersensibilidad

Un caballo caliente es muy sensible a su jinete. Si golpea con su talón sin querer el costado del caballo, es probable que obtenga una respuesta inmediata. Un caballo caliente se frustrará con un jinete que le pide una cosa, pero que en realidad quiere otra. Por el contrario, un jinete experto que quiere otro tipo de equitación, anhela un caballo que esté alerta y sea muy sensible.

En el otro extremo del espectro está el caballo de sangre fría, o frío.

Estos caballos se toman la vida de una manera más tranquila y son a veces un poco más perezosos. Los caballos más fríos son perfectos para los aficionados a los paseos tranquilos y más o menos relajados. Los principiantes disfrutan de los caballos más fríos. Se dan menos prisa en responder y son más indulgentes con las señales mal calculadas. Tienden a reconsiderar si vale la pena el esfuerzo de romper a sudar. Por otra parte, si está nervioso, el caballo frío es menos probable que reaccione a sus emociones. Ténlo muy presente a la hora de comprar un caballo.

La equitación debe ser una experiencia gratificante y agradable. Por tanto, antes de comprar un caballo, elige el que tenga el temperamento más apropiado a tu carácter.

¿Quieres ganar la santidad?

Hay veces que no es necesario comprar un caballo. Lamentablemente, hay una oferta sin fin de animales que han sido abandonados o maltratados. Cualquier persona con un corazón sensible puede verse atraído a ayudar a estas desgraciadas criaturas. Salvar a un caballo de circunstancias trágicas, ya sea a través de la adopción, el rescate, o incluso la compra, es un acto de nobleza que siempre se ve recompensado.

Abrirle el corazón a estos caballos puede ser una experiencia maravillosa. Pero hay otras cosas que considerar antes de comprar un caballo y llevártelo a casa.

Infórmate todo lo que puedas sobre su salud. De la doma que tiene. El trato que ha recibido, etc.  Te será de gran ayuda para adaptarlo a su nueva vida. Averigua si tiene historial médico. Si ha sido examinado por un veterinario recientemente, etc. Te ayudará a hacer planes para su trato, cuidado y rehabilitación si fuera necesario.

 

La compra 

La impresión de una primera visita, más en el primer anuncio que veamos en Internet, muy rara vez es realista y veraz. Cuando queremos realmente algo, a veces perdemos la objetividad y nos comportamos como niños caprichosos. Deberemos poner los pies en el suelo y analizar con la cabeza bien fría nuestra decisión. Enfocaremos las cosas de manera diferente.

Te aconsejamos que veas varios antes de decidirte a comprar un caballo. Esto significa que debes tomarte tu tiempo. Aunque te resulte difícil. Haz numerosas visitas para ver y probar todos los animales que sea posible. Uno de ellos -casi inmediatamente- te llamará más la atención que los otros. No es fácil de explicar. Las emociones y los sentimientos no lo son casi nunca. Hay que tener el temple de saber esperar. Hasta que sepas cuál será el más adecuado para ser tu futuro compañero.

Solo ni a heredar

Nunca vayas a ver tu solo a un animal. Esta es una regla de oro. Dos cabezas piensan mejor que una. Más si las opiniones vienen de personas de confianza como tu profesor. O de otro jinete, del herrador o del veterinario. Éste es el único capaz de realizarle una revisión completa y exhaustiva.

Los defectos no siempre son evidentes. Deberías hacer fotografías y grabar un vídeo del animal, que puedes enseñar a personas competentes para que te den su opinión.

No descuides la visita del veterinario

La visita veterinaria debe hacerse por tu veterinario. La que te pudiera ofrecer el vendedor tiene escaso valor. Normalmente la hará el veterinario habitual del establo. No estoy sugiriendo que el fraude o el engaño sea generalizado, pero algunas veces ocurre. El profesional no te engañará, pero quizás te oculte algo. No se trata de un notario.

Para protegerse de esta eventualidad, nada mejor que un examen completo por un veterinario que conozcas. Obviamente, esto tiene un coste, pero es mejor prevenir que curar. (Sobre todo, lo que no siempre tiene curación.)

Las gangas

Las gangas son muy poco frecuentes. A menudo sólo están reservadas a los profesionales. Tienen suficiente experiencia para analizar de un vistazo los defectos y las cualidades del animal sin verle en movimiento. Por razones de seguridad, es mejor eliminar esta idea de nuestra cabeza si queremos evitarnos muchas decepciones.

¡Cuidado con las gangas! A menudo (no siempre) ocultan algo que no se descubrirá hasta mucho más tarde. Después de que el “bello” animal esté en tu casa y se haya pasado el tiempo de reclamar nada. Ten en cuenta también que los caballos o ponis extraordinariamente buenos, en general no están a la venta. O raras veces.

Recela de los que te digan que si lo venden tan barato es porque si no, los tendrán que llevar al matadero.

Por loable que parezca la excusa, algunos vendedores acuden a este pretexto para convencer al futuro comprador apelando a su corazoncito. Si el animal está destinado para el matadero según su propietario, es obvio que es por algo. Es lo que deberás descubrir a partir de lo que te diga. Ten en cuenta que si va a ser destinado a carne es que presenta algunas deficiencias (metabólicas, físicas, o de conducta).

Si no eres un millonario que quieres salvar a todos los animales del planeta, huye de este planteamiento.

Atardecer en Lejarzo

No tomes ninguna decisión

Escucha al vendedor atentamente. Toma notas de todo lo que dice para comprobar que no hay contradicciones. A continuación investiga todo lo que puedas sobre el pasado del animal para ver si todos los datos concuerdan.

Infórmate también de cuál es el comportamiento de este animal con los otros. No dudes en ponerte en contacto con el anterior dueño para tener más información.

Comprueba que todos los documentos oficiales están en orden. Si no, te costará dinero en el futuro, de una manera u otra. Comprueba los requisitos de vacunación y las inspecciones veterinarias en la documentación. Si ha tenido una carrera deportiva es posible comprobarlo en internet. Asegurate de la autenticidad de la información proporcionada por el vendedor.

Una visita

Por desgracia, no podemos ser completamente objetivos con una sola visita. Lo ideal es tener al caballo unos días de prueba. Esto rara vez ocurre por razones de responsabilidad, riesgos, etc. Considera que si la persona está de acuerdo para que lo tengas a prueba, ya es una garantía de que no hay intención de engañar.

Si no es posible, vuelve varias veces para ver al animal en diferentes días y horas.

Aclimatación

La introducción en una piara del nuevo animal puede ser problemática. Es posible que el nuevo caballo nunca haya estado dentro de una cuadra. O que nunca haya pasado la noche en un prado. La cerca eléctrica puede ser un completo misterio para él, y podría entrar en pánico si la descubre. También pudiera ser que no le tenga ningún respeto.

Acostúmbrale a su nueva vida con suavidad. Pasea con él del ramal por los alrededores de su nuevo prado. O camina con él dentro y fuera del cercado hasta que se sienta cómodo y relajado. Mantente vigilante durante los primeros días, hasta que estés seguro de que no intentará escapar.

Su vivienda necesita ser segura y libre de peligros. Las puertas y cerrados deben contenerle sin causarle lesiones en caso de que se estrese.

La cuarentena

Dos semanas es lo normal, pero consulta con tu veterinario la duración apropiada. Aunque puede que no sea necesario, es una precaución que vale la pena considerar. Ponerle en cuarentena significa mantener al recién llegado lo suficientemente lejos de otros caballos. Que no haya posibilidad de contacto físico y contagio de posibles enfermedades.

Ten también cuidado de evitar la contaminación cruzada. Destina los cubos, cepillos, y equipo, solamente para el uso del nuevo animal. Lávate las manos antes de tocar a los otros animales para protegerles de una posible enfermedad.

Aterrizaje suave

La transición del caballo a su nueva casa debe ser tan suave como sea posible. Ayudar a los caballos a adaptarse a un nuevo hogar es crucial para su bienestar.

Pero no todos los caballos reaccionan de la misma manera. Al igual que la gente, algunos pueden ir a casi cualquier lugar, encajar y sentirse bien.  Algunos tardan más en habituarse y sentirse cómodos. Los que están acostumbrados a salir al campo o que han estado en picaderos es probable que acepten mejor el cambio. Los que no están acostumbrados a salir ni al contacto con otros congéneres, tienen más probabilidades de tener problemas para aclimatarse.

Si tienes un caballo joven o que no ha salido prácticamente, cambiarle a un nuevo lugar puede ser más difícil. También puede resultarles difícil a los caballos que acaban de cambiar de propietario. O a los que se les ha separado bruscamente de sus amigos.

Hay algunas cosas que se pueden hacer antes, durante, y después de moverlos para ayudarles a adaptarse.

El remolque

No pretendas empezar a trabajar a un caballo que tuvo que superar una lección de remolque después de comprarlo. Estará estresado y molesto.

Lleva contigo el alimento habitual de tu caballo, el heno y el agua. De esta manera podrás hacer una transición al nuevo alimento y agua lentamente. Si es posible, lleva en el mismo remolque a otro caballo que lo conozca bien. Esto le dará confianza.

No te apresures

No tengas prisa en meter al caballo con sus nuevos compañeros. Dale tiempo para habituarse. Asegúrate de que pueda verlos poniéndole cerca de ellos.

Después de unos días puedes comenzar a integrarle en la manada. No tengas prisa en ponerle a trabajar durante la primera semana. Deja que el caballo se ajuste a su nuevo lugar. Especialmente si no te conoce.

Presta atención

Cada caballo se aclimata de una manera diferente. Los animales reubicados deben comer y beber con normalidad y no mostrar excesivos signos de estrés o nerviosismo.

Si no come o bebe regularmente. Si pierde peso o desarrolla vicios o conductas indeseadas, consulta al veterinario. La mayoría se adaptará a su nueva casa en una semana o cosa así.

¿Sabías esto?


La mayor velocidad en una milla y media (2.414 m.) es de 60,86 Km/h. La obtuvo el caballo Hawkster, de tres años. Sucedió en Santa Anita Parck (California), el 14 de octubre de 1.989. Su jockey pesaba 54,9 Kg. Hizo un tiempo de 2 minutos y 22,8 segundos.